miércoles, 6 de julio de 2011

Susana y la Lima que sale del closet


Hace exactamente un año, junto con Eduardo Yaipén, fuimos los únicos regidores de Lima que protestamos para que se evitara que la llamada “Marcha del orgullo gay” pase por el centro de Lima. Nuestra posición era de principio, puesto que si bien se debe respetar toda ideología y posición, no se puede afectar en razón de dicho respeto la moral de la mayoría.

La posición esgrimida me costó el apelativo de “homofóbico” y por allí me pusieron en alguna web de estos colectivos. Sin embargo con el tiempo percibí que esa era la manera de victimizarse para tratar de imponer una ideología que dista mucho de lo que desean la mayoría de limeños para sus vidas y la de sus familiares.

No estamos de acuerdo con el abuso individual, ni a vejaciones, ni maltratos de personas que asumen su homosexualidad. El Estado sea el nivel que fuere, debe proteger toda persona en sus derechos individuales. Sin embargo no se puede pretender la imposición de ideas de una minoría cuya manera de vivir y de pensar afecta a la mayoría de familias en nuestro país que no sólo piensan de manera diferente, sino que nos vemos ofendidos con sus prácticas.

Parte de esa imposición es la pretendida Ordenanza que Susana Villarán y su Consejo Metropolitano piensan darle a Lima. Dicha norma no hace más que castigar todo establecimiento cultural y educativo por cualquier acto entendido como discriminatorio sobre las conductas homosexuales.

La ordenanza obliga a los centros a colocar un cartel que diga "Esta ciudad y este local respetan la igualdad por identidad de género y orientación sexual". Me imagino así al Colegio San Andrés y al María Alvarado en Lima con un letrero que va en contra de lo que han enseñado durante décadas. Porque si ahora se respeta la igualdad por orientación sexual, se ha dejado de respetar el mandato bíblico. Y este es el gran punto sobre lo que algunos cristianos entran en contradicción. O priorizamos la enseñanza establecida en la Palabra, o nos movemos en la prioridades humanistas que nos establece la cultura.

Hoy día aquellos fanáticos de los “derechos humanos”, quieren decirnos que la Biblia es importante pero que en los temas civiles, la prioridad la marca el derecho humano y no el principio religioso. Y entonces digo que si bien su naturaleza es religiosa es asimismo aceptada por la mayoría de familias en nuestro país y que ha permanecido como un gran legado moral que fortalece la familia y por lo tanto la sociedad.

Pero este punto además, pone sobre el tapete la indiferencia de muchas iglesias a participar de manera directa en la conducción de nuestras ciudades. Ahora sólo contamos con un regidor metropolitano miembro de la iglesia Camino de Vida, que poco puede hacer desde su lugar. Debemos ver desde la situación actual la consecuencia de no tener una defensa en las instancias que rigen una ciudad.

A estas alturas queda claro que fue un error y ahora un peligro, haber escogido a Susana Villarán como alcaldesa. Pero como todo en la vida el error puede ser subsanado.

Las iglesias evangélicas necesitan unirse y ser conscientes del peligro que corren cuando se tienen autoridades como las actuales y se debe trabajar desde ya, para luchar por abrir el camino a personas que puedan regir nuestra ciudad con honor y dignidad.

Por un Perú justo, digno y solidario
Jorge Márquez Chahú

1 comentarios:

Daniel dijo...

Jorge sigue siendo luz en donde estés, oraremos por tí.... Pero esa sra. Villarán está ahi porque muchos evangélicos la apoyaron , se hubiese elegido por una católica conservadora. Estaremos mañana jueves en la marcha....