domingo, 22 de mayo de 2011

EL EVANGELIO PARTIDARIO


Somos animales políticos, según Aristóteles, inmersos en un mundo que requiere de nosotros acciones políticas. Somos políticos pero no todos somos hombres de Partido.

La difícil coyuntura que vivimos exige a nivel individual una postura analizada y consistente con nuestra conciencia evangélica. Pero la exigencia individual a ciudadanos evangélicos dista mucho de que nuestras organizaciones, iglesias o representaciones, pretendan tomar posturas para las cuales no nacieron.

Tanto en las elecciones municipales como en las generales, hemos visto una gran cantidad de supuestos representantes del mundo evangélico, vendiendo su posición al mejor postor. Y este problema tiene ya un buen tiempo de existencia.

Es penoso y hasta vergonzoso ver iglesias en dicho trance, pero de mayor incidencia me parece el oportunismo en el que caen las representaciones evangélicas y en eso no se salva ninguna de las actuales. Ni el Concilio Nacional Evangélico, ni UNICEP.

¿No sería acaso más valioso formar un conglomerado que tenga una voz profética en cuidado de la democracia, de la “no corrupción” y de la defensa de la vida?

¿No creen acaso que hubiese sido más respetable cuidar lo avanzado en nuestro país, que caer en un “oportunismo”, que lo único que hace es deteriorar la poca imagen de valor que puedan tener hoy?

Tal vez este sea el motivo de que no existan representaciones evangélicas. Por lo menos en la práctica. Lo digo porque ni siquiera pueden llenar un aula de cien personas en sus actividades.

¿Debemos participar en política? Creo que sí, pero a nivel individual y ello es un llamado a no tener temor a pisar un terreno difícil, que juguetea diariamente con la corrupción del sistema y con grandes intereses. Por ello es una necesidad que nuestras iglesias puedan impulsar lo mejor de sus miembros a un compromiso con la sociedad en la esfera política.

Lo que no debemos permitir es que las organizaciones evangélicas tomen posturas partidarias. Menos hoy. En medio de tanta duda. ¿Quién es capaz de confiar en el hombre?.

El último artículo de Patricia del Rio, una inteligente periodista, llama a una mayor participación ciudadana. Allí deben estar la voz de la iglesia y de sus organizaciones. Allí debe ser el punto neurálgico de nuestras oraciones. En no destruir lo avanzado. En mejorar la redistribución económica. En tener un trato más justo de los que tienen menos. En evitar lo que la historia nos ha dado muchas veces “la dictadura”. En defender la vida.

Debemos fortalecer nuestras organizaciones, iglesias y representaciones y eso también implica sacar de ellas los “oportunistas del poder”, los que buscan la foto y no el interés de nuestra comunidad. Los que pretenden cambiar el “evangelio de la vida” por el proselitismo partidario.

Hagamos política pero cada uno desde su rol. Hoy más que nunca debemos tener claridad de criterio y transparencia de acciones.

Por un Perú digno, justo y solidario

JORGE MARQUEZ CHAHU

1 comentarios:

Apolos Landa dijo...

Cierto, querido Jorge,

Pero lo que nos diferencia de los animales, es nuestra conciencia moral, la misma que cuando opta por los valores de la muerte y contrarios a la vida, la justicia y el orden del Reino de D'os, pone a quienes optan por ello, por debajo de los animales... ya que el buen conoce a su amo y asno el pesebre de su señor, pero... mi pueblo no conoce, actúa como si no tuviese entendimiento. Parraphrasis libre de Isaias 1:3 y 4.

Nuestra elección proxima, más que una opción política se ha tornado en una opción etica y de conciencia moral.

Que tengas un buen dia.